Muchos de los bosques tropicales de América poseen en su composición árboles y arbustos de la familia Moraceae, que comprende 37 géneros y aproximadamente 1.100 especies. De forma particular, el género Brosimum comprende 15 especies, entre las que se encuentra Brosimum alicastrum Swartz. Este árbol constituye parte del dosel superior de las selvas tropicales y, aunque en las comunidades puede presentar una abundancia reducida en comparación con otras especies, su función dentro de la dinámica y estructura del hábitat es fundamental. Asimismo, esta especie favorece la regeneración de otras especies, particularmente de otros árboles, facilitando su coexistencia debajo del dosel (Sánchez-Velásquez et al., 2004). De la misma forma, a esta especie se le atribuyen algunos efectos restauradores, tal como la conservación del suelo, al controlar la erosión causada por diversos agentes abióticos, como por ejemplo los fuertes vientos. También, se le considera una especie potencial para la recuperación de terrenos que han sido perturbados por numerosas actividades antropogénicas, como el desmonte. En otro sentido, esta especie aporta numerosos servicios ecosistémicos: funciona como cerca viva en los agrohábitats, representa una barrera rompevientos, provee sombra y refugio todo el año, por lo que su presencia se ha hecho común en parques y avenidas, y genera alimento a diversas especies de aves, incluso a venados y jabalíes, es decir, tiene utilidad como árbol forrajero. Otros usos potenciales de esta especie son el empleo de sus semillas como alimento para muchas poblaciones, su madera es utilizada para la construcción de múltiples objetos e, incluso en muchas zonas, este árbol tiene un uso farmacéutico, ya que el extracto de sus frutos genera un aumento en la producción de leche, tanto en humanos como en el ganado (Berg, 1972). A pesar de la importancia que posee esta especie, no sólo para el adecuado funcionamiento de la dinámica del hábitat, sino por los beneficios sociales y económicos que genera, se han llevado a cabo numerosas actividades que han eliminado su presencia en muchos bosques tropicales, en particular en los encontrados en parte de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán en México. En dicha zona, las causas fundamentales de la pérdida de esta especie han sido: el sobrepastoreo en el sotobosque, lo que ha llevado a la ausencia de una regeneración natural por la pérdida de las plántulas y de las semillas, así como un aumento en la erosión y compactación del suelo; la extracción no gestionada de madera, que ha generado una pérdida masiva de los individuos, además de daños colaterales debido a la misma extracción; y el incremento en la deforestación, provocada por los cambios de usos en el suelo, es decir, la pérdida de áreas de bosques para la generación de zonas de cultivos agrícolas. Con base en lo anteriormente expuesto, se propone una reintroducción de la especie Brosimum alicastrum en la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, con la finalidad de recuperar las poblaciones existentes anteriormente en el área y llevar a cabo un proyecto de rehabilitación de dicha zona.
De la misma forma, a esta especie se le atribuyen algunos efectos restauradores, tal como la conservación del suelo, al controlar la erosión causada por diversos agentes abióticos, como por ejemplo los fuertes vientos. También, se le considera una especie potencial para la recuperación de terrenos que han sido perturbados por numerosas actividades antropogénicas, como el desmonte. En otro sentido, esta especie aporta numerosos servicios ecosistémicos: funciona como cerca viva en los agrohábitats, representa una barrera rompevientos, provee sombra y refugio todo el año, por lo que su presencia se ha hecho común en parques y avenidas, y genera alimento a diversas especies de aves, incluso a venados y jabalíes, es decir, tiene utilidad como árbol forrajero. Otros usos potenciales de esta especie son el empleo de sus semillas como alimento para muchas poblaciones, su madera es utilizada para la construcción de múltiples objetos e, incluso en muchas zonas, este árbol tiene un uso farmacéutico, ya que el extracto de sus frutos genera un aumento en la producción de leche, tanto en humanos como en el ganado (Berg, 1972).
A pesar de la importancia que posee esta especie, no sólo para el adecuado funcionamiento de la dinámica del hábitat, sino por los beneficios sociales y económicos que genera, se han llevado a cabo numerosas actividades que han eliminado su presencia en muchos bosques tropicales, en particular en los encontrados en parte de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán en México. En dicha zona, las causas fundamentales de la pérdida de esta especie han sido: el sobrepastoreo en el sotobosque, lo que ha llevado a la ausencia de una regeneración natural por la pérdida de las plántulas y de las semillas, así como un aumento en la erosión y compactación del suelo; la extracción no gestionada de madera, que ha generado una pérdida masiva de los individuos, además de daños colaterales debido a la misma extracción; y el incremento en la deforestación, provocada por los cambios de usos en el suelo, es decir, la pérdida de áreas de bosques para la generación de zonas de cultivos agrícolas.
Con base en lo anteriormente expuesto, se propone una reintroducción de la especie Brosimum alicastrum en la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, con la finalidad de recuperar las poblaciones existentes anteriormente en el área y llevar a cabo un proyecto de rehabilitación de dicha zona.